5 errores comunes en las pruebas de menú (con anécdotas)

Las pruebas de menú son ese momento clave en el que los novios prueban, disfrutan y, a veces, se sorprenden con lo que será el banquete de su boda. Pero también pueden ser un campo de minas si no se hacen con el enfoque adecuado. Después de años organizando pruebas de menú, he visto de todo: desde novios que llegan sin hambre hasta familiares que convierten la cata en un debate sin fin.

En este artículo, te contaré los 5 errores más comunes que he visto en las pruebas de menú… ¡con anécdotas incluidas! Si estás organizando la tuya, prepárate para evitar estos fallos y disfrutar al máximo de la experiencia.

Fotógrafa: Silvia Peña

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Las pruebas de menú o pruebas de boda son una degustación previa en la que los novios prueban los platos que podrían servirse en su boda. Es un momento clave porque no solo se trata de elegir la comida, sino de definir la experiencia gastronómica del gran día.

¿QUÉ SE DECIDE EN LA PRUEBA DE MENÚ?

En primer lugar y lo más importante es aquello que se va a servir en el día B, la comida, los platos definitivos. Se prueban diferentes opciones de aperitivos, entrantes, principales y postres para elegir el menú final.

También se elige el maridaje de la comida. Se prueban los vinos y otras bebidas (si los novios así lo desean) que acompañarán el menú.

Y por último la presentación. Cómo estará montado el comedor: menaje, cristalería, bajo platos, mantelería y otros detalles.

¿cómo se realizan LAs PRUEBAs DE MENÚ?

A principios de año, durante los meses de febrero y marzo, más o menos, el catering coordina con las parejas que van a dar el ‘si quiero’ ese año las pruebas de menú. Se trata de un día precioso donde vas a comer a una de las fincas del catering, en nuestro caso a Los Jardines del Canal, y puedes probar la comida elegida previamente por vosotros con tranquilidad, disfrutar de estar con tus allegados, hacer todas las preguntas que os surjan a los responsables del catering, y ver un montón de opciones de mantelerías y menaje mientras os hacéis una idea de cómo quedaría vuestro comedor.

LOS 5 ERRORES MÁS COMUNES

1. No tener en cuenta la temporada de la boda

Elegir platos sin pensar en la estación en la que será la boda es un error más frecuente de lo que parece. Hay novios que prueban un menú en pleno invierno y se enamoran de un caldo calentito… sin darse cuenta de que su boda es en pleno agosto. O que eligen platos con productos de temporada que no estarán disponibles en la fecha del enlace con la misma calidad.

Anécdota: Una pareja llegó a su prueba con una idea clarísima: querían sí o sí un chupito de sandía como aperitivo. Lo habían probado en la boda de unos amigos y estaban convencidos de que era el toque perfecto para la suya. El problema es que su boda era en abril… cuando las sandías no están en temporada. No hubo manera de hacerles cambiar de opinión hasta que probaron una alternativa con fresas que les encantó.

2. No abrir la mente a otras opciones

Está genial tener una idea previa de lo que se quiere, pero cerrarse en banda puede hacer que se pierdan platos espectaculares. A veces, los novios vienen con una decisión firme y se niegan a probar cualquier otra opción, aunque eso signifique perderse grandes sorpresas gastronómicas.

Anécdota: Una pareja llegó a la prueba convencida de que solo querían un único plato en el menú. Se negaron en rotundo a probar pescado porque “no tenía sentido si ya tenían carne”. Todo bien hasta que sus familias se dieron cuenta de que ni siquiera lo habían probado antes de descartarlo. Después de una pequeña discusión en la mesa, decidieron repetir la degustación otro día… 

3. Ir con demasiada gente a la prueba

Es importante llevar a personas de confianza para que den su opinión, pero demasiadas voces pueden convertir la prueba en un caos. Lo ideal es que asistan los novios y un máximo de cuatro acompañantes (normalmente, los padres). Cuando el grupo es más grande, las opiniones se multiplican y en lugar de aclarar dudas, se generan más.

Anécdota: Una vez, una pareja llegó con diez personas a la prueba de menú. Entre opiniones cruzadas y debates eternos sobre cada plato, la tensión fue subiendo. El punto culminante llegó cuando el padre de la novia y el hermano del novio se enzarzaron en una discusión sobre el maridaje del segundo plato. La cosa fue tan lejos que ambos se levantaron y se fueron a mitad de la prueba, dejando un ambiente de lo más incómodo.

4. Dejar que los acompañantes tomen decisiones

Los invitados a la prueba están ahí para aconsejar, no para decidir. A veces, alguien del grupo se impone y termina decidiendo por los novios, lo que puede generar arrepentimientos más adelante.

Anécdota: Hubo una ocasión en la que la prueba fue bien… hasta que llegó el momento de elegir el menú final. A los novios les encantaba un plato en particular, pero uno de los acompañantes (no diremos quién) se opuso rotundamente: “Por encima de mi cadáver se va a servir esto en la boda”. El ambiente se volvió tan tenso que tuvimos que organizar una segunda prueba otro día… en la que, por cierto, los novios terminaron eligiendo el plato que les gustaba desde el principio.

5. Ir sin hambre

Parece un detalle menor, pero no lo es. En una prueba de menú se prueban muchos platos y aunque sean porciones pequeñas, el conjunto llena muchísimo. Si alguien llega sin hambre, terminará eligiendo con la cabeza en vez de con el paladar… o, peor aún, sin haber probado todo.

Anécdota: Recuerdo una novia que a mitad de la prueba se rindió. “No puedo más”, decía mientras miraba los platos sin probarlos. Llegó sin hambre porque había desayunado tarde y para cuando tocaba elegir, no tenía claro qué platos le gustaban porque simplemente no los había probado. 

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